Prácticamente dos meses en la registradora y diez más por delante. Creo que es momento de comenzar a elevar el juego porque la improvisación no me llevará mucho más lejos. Ha sido una semana de idas y vueltas, pero creo que el desplazamiento al rojo cada día es más evidente…

Día 50. 22 de octubre de 2020

Esta fotografía la tomé pasando la media noche. Me quedé pensando en el vacío que sentía y simplemente me dije: “Pues lo voy a llenar”. Al final, es mi elección el cómo me siento. Así que llené mi vacío con whisky. Y aún así veo las estrellas.

Encuentro aún más fascinante esa distorsión provocada por la curvatura del cristal. En verdad me hace sentir como si estuviera a punto de atravesar un túnel espacial. Quizá la soledad ya me hizo perder el juicio; quizá sólo sigo siendo ese niño solitario con mucha imaginación.

Día 50. 22 de octubre de 2020

Día 51. 23 de octubre de 2020

Mi celular ha muerto. Lo más divertido es que seguramente nadie lo notará (en efecto, nadie lo notó durante todo el fin de semana). Es lamentable porque sólo me duró tres años, comienzo a creer que los componentes de la marca no son de tan buena calidad. Decidí velarlo y documentar el momento de solemne guardia. En momentos como este recuerdo lo bello que es iluminar con velas, creo que lo tendré que hacer más seguido. Tantos recuerdos con esas velas. Parecen eternas, quizá porque las sigo rellenando con restos de otras. Bueno, ahora debo encontrar una alternativa para trabajar.

Día 51. 23 de octubre de 2020

Día 52. 24 de octubre de 2020

El chiste se cuenta solo, a veces simplemente llega el final del día y no me siento inspirado. Además, por alguna extraña razón me sentí muy cansado este día, así que decidí tomar mi power nap de veinte minutos, pero terminé despertando cerca de la media noche. Probablemente habría podido esperar un minuto más para hacerlo más dramático. Tic, toc, tic, toc. El reloj sigue avanzando.

Día 52. 24 de octubre de 2020

Día 53. 25 de octubre de 2020

¡El Multiverso! Definitivamente la fotografía más hermosa que he hecho hasta el momento. Siempre descubro cosas bellas cuando miro el mundo con mis ojos de bebé. Eso y mi necedad por no quererme tomar la medicina porque sabe gacho.

Mientras contemplo la reacción química entre la medicina aceitosa y el agua en la que la diluyo; me pregunto si los fotones interactúan de alguna manera con la solución. Un poco de física cuántica en un vaso de agua… y de cosmología, donde cada burbuja es un universo.

Día 53. 25 de octubre de 2020

Día 54. 26 de octubre de 2020

Con esta fotografía me adelanté unos días con la celebración del día de muertos, pero me resultó atractivo hacerla este día. De algún modo fue mantener la tendencia de la fotografía macro. Además, tenía tiempo que quería intentar una cosa, pero creo que tendré que esperar a que la temperatura sea más baja y hacerla en el exterior. Yo genero demasiada entropía y hace muy difícil intentar una foto macro de este cráneo.

Día 54. 26 de octubre de 2020

Día 55. 27 de octubre de 2020

Finalmente llegó la prueba de impresión de mi segundo libro fotográfico. (DES)Esperanza fue un proyecto de autoexploración bastante enriquecedor que merecía ser inmortalizado de esa forma. Ese fue el único momento en que lo toqué, ni si quiera quise abrirlo. SPOILER ALERT: Después de la fotografía del recuerdo, fue empacado y reenviado hacia su destino final.

Día 55. 27 de octubre de 2020

Día 56. 28 de octubre de 2020

No, no necesito un estudio de grabación en mi Fortaleza de la Soledad. ¡Ya no tengo espacio para construirlo! No entiendo por qué todos mis hobbies tienen que escalar a estos grados. Cuando veo los cables de los audífonos y micrófonos tan enredados, me cuestiono si realmente hace falta grabarme. Pero escucharme tocar me ha permitido ser más consciente de los errores que cometo y, de esa forma, puedo concentrarme en las barras que necesitan más trabajo. Es agradable crear estas imágenes cuando ella está al otro lado de la hebra.

Día 56. 28 de octubre de 2020

P.S.: I love you