Pues dicen mal o, al menos, eso mejor aún está muy distante, por ahora la espiral sigue siendo en picada. Una semana bastante cruda, llena de dolor, pensamientos y dudas. Pero siempre hay momentos memorables, bastante dignos de ser inmortalizados. A veces la inspiración aparece mágicamente, a veces sé perfectamente dónde buscarla. Y aunque la inspiración que busqué esta semana es una semilla que tomará semanas germinar; es momento de hacerlo.

Día 71. 12 de noviembre de 2020

“¿Y de qué quieres que hablemos? ¿De lo feliz que ya eres con alguien más o de lo miserable que soy sin ti?” -ELH

Hoy perdí mi voz… mi sonrisa. Hoy perdí la batalla.

“Yes, you can help me… Forget you ever knew me, never come here again.” –Maximus Decimus Meridius in Gladiator

Probablemente este ha sido el autorretrato más duro de hacer. Porque no solo ha sido capturar la emoción, sino documentar el final.

“I have been weighed. I have been measured. And I absolutely have been found wanting.” -Adapted from A Knight’s Tale

Quizá puedan preguntarse por qué mi interesa recordar tanto dolor. La respuesta es simple, para asegurarme de no volver a ser víctima de mi pensamiento iluso. Para no volver a engañarme creyendo que puedo cambiar mis estrellas.

“Si prefieres el recuerdo, déjame vivir en paz” -Adrián Camacho en Si te quedas o te vas

Ahora soy yo quien yace tendido de espaldas en el suelo. Derrotado y el llanto en los ojos; incapaz de mirar las estrellas.

“I would rather hurt myself than to ever make you cry. There’s nothing left to say, but goodbye.” -Air Supply in Goodbye

Hoy tengo la evidencia de que mi ausencia es más apreciada que mi presencia, así que… concedido, no volveré a hablaros ni a importunar vuestra existencia.

“Porque sin Vuestra Merced, yace aquí mi corazón tan sin razón con tres saetas” -ELH

Día 71. 12 de noviembre de 2020

Día 72. 13 de noviembre de 2020

Está bien, eso de ya no ver las estrellas era en sentido poético y figurado. Digo, sí, sigo llorando, no he podido dormir, pero he estado observando la salida de Venus, la Luna en Waning Crescent y Mercurio. Es muy difícil ver a Mercurio así que en este encuadre preferí capturar un fenómeno muy interesante.

Empecemos por Venus, el punto más brillante en la parte superior de la imagen. Brilla tanto por su atmósfera que refleja un alto porcentaje de la luz solar. También tiene fases como la Luna. Pero el punto es que podemos ver los planetas porque reflejan la luz del Sol. Lo mismo pasa con Júpiter y Saturno; incluso con el diminuto Mercurio que capturé en una imagen que compartí en Instagram.

La Tierra también refleja la luz del sol y una forma de verlo, sin tener que salir del planeta, es en estas noches justo antes de la Luna nueva. La parte más brillante es la luz directa del Sol sobre la superficie lunar, pero podemos ver el resto de la Luna porque el lado donde ya es de día en la Tierra está alineado correctamente para reflejar esa luz sobre el resto de la Luna. Y luego esos fotones rebotan en la Luna y viajan hasta nuestros ojos y, en este caso particular, hasta el sensor de mi cámara. Es como rebotar un rayo de luz con múltiples espejos, sólo que aquí son del tamaño de cuerpos celestes.

Por cosas tan simples como esa es que me apasiona mirar el cielo nocturno… y la ciencia en general. Sí, aún sigo llorando, pero por este instante me siento conectado con el Cosmos y eso esboza una sonrisa en mi rostro.

Día 72. 13 de noviembre de 2020

Día 73. 14 de noviembre de 2020

Cuando paso las noches sin dormir y deambulo por los rincones de esta Fortaleza de la Soledad, suelo notar muchas cosas a las que comúnmente ya no presto atención. Las grietas en el aplanado, las manchas de tiza en el techo y las paredes. ¿Cómo es que hay un agujero en el techo justo sobre la mesa de billar?

Pero esta noche mi mente divaga entre las diminutas hojas de menta que hay en el bar. Flotan inertes en el pequeño recipiente con agua. Me pregunto cómo es que a alguien se le ocurrió mirar en una gota de agua y descubrir un microcosmos completamente nuevo. Curiosidad, amigos. La más bella de las virtudes. Decidí tomar una foto de eso. Ni si quiera cambié el agua turbia por limpia. Llevé mi objetivo macro al extremo, sólo por experimentar. Creo que jamás había tomado una fotografía con apertura f/57.

En una sola imagen, sin necesidad de apilar, logré capturar una gran profundidad y los detalles turbios en el agua. A veces así se me van las horas, mirando cosas con mis ojos de bebé. Ojos que ya me arden de tanto llorar. Pero a veces la inspiración llega en formas inesperadas. A veces sé muy bien dónde buscarla y eso es lo que ha sucedido el día de hoy. Tomará unas cuantas semanas desarrollarlo, pero… he de mencionar que este fue el día… o, mejor dicho, la noche.

Día 73. 14 de noviembre de 2020

Día 74. 15 de noviembre de 2020

Para todo mal, pues un mezcal. Para todo bien, pues también. Y como ya no tiene remedio, hoy decidí empujarme litro y medio. Siempre es un buen día para disfrutar de un excelente trago y nada mejor que un mezcalito para el mal de amores… ¡Momento! ¡¿Quééééé?!

Día 74. 15 de noviembre de 2020

Día 75. 16 de noviembre de 2020

El próximo fin de semana tengo una sesión fotográfica y debo asegurarme de que todas las baterías estén completamente cargadas. Mientras las juntaba todas fui observando el montón y simplemente pensé que sería bastante útil sólo cambiar de baterías o conectarme directo a un enchufe para recargar las mías. He dormido tan poco que envidio a ese montón. Jamás había considerado la cantidad total que necesito para un diminuto estudio casero como el que tengo. Qué bueno que desde hace varios años cambié a recargables. Recordé que algunas de ellas ya llevan conmigo más de una década. Mucho más allá de su vida útil pronosticada, pero aun sacándome de apuros en momentos clave.

Día 75. 16 de noviembre de 2020

Día 76. 17 de noviembre de 2020

Es momento de adoptar la obscuridad total y no hay mejor lugar para hacerlo que mi cuarto obscuro. Hoy decidí desempolvar todo y hacer inventario. Muy seguramente tendré que esperar al fin de semana, pero ahora pueden sospechar hacia dónde se dirige todo esto. Lo cierto es que es un lugar lleno de muchos sueños… de muchos sueños y soledad. Pero encuentro tanta paz ahí, que será la mejor terapia. ¡¡¡Diablos, esto es agosto 2018 “all over again”!!!

Día 76. 17 de noviembre de 2020

Día 77. 18 de noviembre de 2020

Antes de irme a la cama e intentar dormir, decidí lavar todo lo necesario para procesar película y papel. Mientras acomodaba las piezas, tuve que comenzar a jugarle al malabarista para acomodar las cosas. Pensé que, por una vez, debería dejar de construir estructuras sobre cimientos tan frágiles. Por eso decidí tomar esta fotografía. De algún modo, me recuerda que debo prestar más atención y ser más cauteloso en mi forma de construir mis torres de trastes, mis sueños e ilusiones. Además, los contrastes y las texturas me resultan bastante bellos.

Es curioso, hoy alguien muy importante me hizo un par de críticas bastante agradables sobre dos fotografías de la semana pasada. Ante mis ojos, una de ellas es absoluta carencia de creatividad, pero la ejecución fue técnicamente soberbia y un buen ojo lo supo reconocer. No cabe duda de que sigo siendo el juez más cruel de mi trabajo. Lo importante es mantener presente la razón por la que lo hago.

Día 77. 18 de noviembre de 2020

P.S.: I love you