Mis sospechas eran correctas, pero jamás creí que la caída sería tan precipitada. Una semana llena de agonía que se ve reflejada en mi evidente carencia de creatividad. Pero lo mejor está por venir… dicen.

Día 64. 5 de noviembre de 2020

Un jueves cualquiera en el que toco el piano mientras miro el TNF. A veces busco formas de someterme a estrés innecesario para simular ese hipotético momento, que sé que no sucederá; pero más vale estar listo, por aquello de no te entumas (también por eso me urge regresar a clases de salsa). En muchos ensayos suelo poner una cobija sobre mí porque inmediatamente comienzo a atrapar todo el calor que mi cuerpo genera; eso me incomoda y me distrae. Es algo similar a cuando me pongo nervioso, entonces si logro tocar bien con la cobija encima, estoy entrenando a mi cuerpo y mi mente para algún escenario de adversidad similar. A eso le sumamos la distracción del televisor y algunos acordes ya puedo tocarlos sin mirar mis manos. ¡Pum! Tácticas terroristas para aprender a tocar el piano.

Día 64. 5 de noviembre de 2020

Día 65. 6 de noviembre de 2020

Luces y sombras en el callejón. Espectros, suspiros y reflejos. La soledad muchas veces tiene expresiones diferentes. Noches como estas en las que incluso yo quisiera desaparecer. La angustia, la ansiedad, la desesperación; todas ellas inundan mi ser… pero puede más la razón. Sabía que tendría estas batallas, jamás pensé que serían tan inmediatas. Los días pasan y las noches se tornan eternas. Su voz… si tan sólo pudiera escuchar su voz… Pero ella eligió el silencio… y el silencio yo respeto. Aunque me consuma poco a poco desde mi interior.

Día 65. 6 de noviembre de 2020

Día 66. 7 de noviembre de 2020

¿Quién demonios soy? Sólo soy un tipo y nada más. No soy uno en un millón. No soy suficiente. Las personas siempre tendrán una percepción de mí; siempre esperan algo específico de mí, aunque lo nieguen. Todos lo hacemos, todos hemos evolucionado con esa tendencia egoísta, sólo algunos son lo suficientemente conocedores para aceptarlo, entenderlo y hacerlo parte de su toma de decisiones. No es fácil comprender todos mis sesgos, pero para mí es de suma importancia hacerlo.

Han sido días de mucho pensar; siempre estoy pensando, quizá pienso demasiado. Pero estos días he cuestionado principalmente quién soy. En las últimas semanas he recibido información, en algunos casos de forma indirecta. Eso, de entrada, tiene sus sesgos y está sujeto a errores. Pero en otros casos, aunque de forma indirecta, puedo darle un crédito alto a la información por la forma en que se hizo la medición. En algunos otros, yo directamente hice la medición.

Originalmente estaba pensando en escribir las historias detrás de todo esto, pero he preferido no hacerlo. Lo único que puedo decir es que no me siento mal, no me siento triste, pero cada vez entiendo más la razón por la cuál no hay un “como yo”, y jamás lo habrá. Estoy en paz con eso.

Día 66. 7 de noviembre de 2020

Día 67. 8 de noviembre de 2020

Hoy terminé de leer el quinto libro del año. Es algo totalmente diferente a lo que venía leyendo, pero fue mi regalo de cumpleaños. Es un magnífico libro de bebidas, bastante especializado. Seguramente algún día intentaré dos o tres de esos tragos. Definitivamente se me antojaron muchos, pero no es costeable tener un bar. Lo que más me gustó es toda la historia que hay detrás de cada uno de ellos, el libro menciona orígenes que datan de 1760 y su evolución hasta la actualidad. Eso lo hace muy interesante para mí, porque no sólo se trata de beber por beber o probar por probar. Es comprender el balance de los ingredientes e identificar lo que cada uno aporta a la bebida, sus orígenes y cómo a través de los siglos han ido evolucionando porque los ingredientes originales se han ido extinguiendo. Incluso para beber soy ñoño, ahora ya no me extraña que comúnmente lo haga solo.

Día 67. 8 de noviembre de 2020

Día 68. 9 de noviembre de 2020

En algún momento de la noche metí mi mano en el bolsillo de mi pantalón y encontré esta llave. La única de la que no me he podido deshacer. Me resultó curioso porque ya me acostumbré a no tener nada en los bolsillos. A veces sólo el celular y me he acostumbrado a esa ligereza. Cuando vi la llave pensé en esos pequeños detalles que a veces paso por alto, pero que mi cerebro parece notar, como el peso de mis bolsillos al caminar. El llavero es un viejo recuerdo y también me hace pensar en todos los años que ha pasado conmigo.

Día 68. 9 de noviembre de 2020

Día 69. 10 de noviembre de 2020

Sé que dije que debía dejar de improvisar y estoy trabajando en una serie que me parece interesante, pero aún no completo el concepto de las siete imágenes, tengo claras unas cuatro y producir una cada día va a ser todo un reto, pero por ahora esto es lo que hay. De algún modo el cráneo anterior me dio pie a este segundo. Una especie de jungla. ¿Un altar o una advertencia? ¿Un recuerdo o una premonición? Lo único cierto es que mi agonía está llegando a un caso extremo.

Día 69. 10 de noviembre de 2020

Día 70. 11 de noviembre de 2020

Hoy desperté de un sueño muy extraño. Un tanto alarmante. Mi cerebro decidió comenzar con sus ataques terroristas. Tuve que cambiar el status quo. En algún momento de la noche sonó el teléfono, siempre me alegra que lo haga de esa forma. Mientras el día terminaba me pregunté cuál sería la fotografía de hoy. Una parte mórbida dentro de la conversación me llevó a hablar de un cráneo en particular. Mientras lo hacía, vi este par de artesanías de barro negro que llegaron a mí un par de semanas atrás. Una sola fuente de luz no me gustó, pero estaba al teléfono y no quise sacar los flashes; tiempo de improvisación. Utilicé una servilleta de tela blanca como rebotador para iluminar las sombras. ¡Presto! Me gusta tomar fotos mientras estoy al teléfono con ella, es como inspiración en tiempo real… poco sabía yo que los cráneos de los últimos días se estaban convirtiendo en la “Crónica de una Muerte Anunciada”.

Día 70. 11 de noviembre de 2020

P.S.: I love you